viernes, 30 de marzo de 2012

El bueno tiempo la hace transbordar. 
Cuando aun el sol no ha salido ella se levanta sin más sueño, los pájaros ya cantan y los ve desde la ventana luego mira el reloj pensando que es pronto para levantarse, igualmente se levanta.
Deja atrás cosmos de creación e imaginación ya que su cama es su templo donde a ella se le ocurren todas esas historias y poemas mal rimados. 
Se mira al espejo con los pelos alborotados, ojos achinados y ojeras; deberá de dormir más. Es extraño que no lo haga, adora dormir y sin embargo por las noches el sueño le invade a altas horas de la madrugada, durante el día está insomne luciendo bien.
Resopla sentándose sobre el suelo con las piernas dobladas y una mano en la barbilla, piensa que otro día más afrontando la vida la hace más fuerte pero que si todos los días cantan los pájaros la misma canción y no te cansa por qué lo hace una vida rutinaria. 
Al salir del cuarto en disposición de prepararse sigue observando su reflejo evitando su mirada para no ausentarse. 
Hay un aire extraño flotando ese día, los coches está quietos y en vez de hacer sol nieva aunque hace calor, pero los pájaros siguen cantando la misma canción. En un árbol ve a uno con la cabeza marrón y las plumas con manchas blancas, la estaba mirando y eso la inquietaba. 
Un muchacho pasó corriendo delante suya y un coche pitó en el momento que se cruzó con ella, este se paró y se giró muy lentamente, la cogió de la mano y la llevó a la casa de ella. Todo era raro y nada tenía sentido,las puertas se abrían con solo empujarlas y a ese chico jamás lo había  visto y sin embargo lo estaba acompañando. 
Entraron a su cuarto donde los copos de nieve caían y caían, el suelo estaba lleno de esas pelusas blancas y frías y su cama de lo azul que era se volvió blanca. Ahora el chico desapareció. 
Extendió la mano para que varios copos se posaran pudiendo así comprobar que era nieve, a ella no le importo que el chico no estuviese por lo que estaba realmente preocupada era de cómo iba a sacar todas esa nieve de allí y de cómo como estaba nevando y de cómo ocurría todo eso.
De nuevo el chico apareció, esta vez de la nada como si hubiese estado todo el tiempo detrás de ella.
La miró fijamente como si buscase una respuesta para una pregunta no hecha, ella sabía lo que decirle, que la ayudase a comprender qué ocurría y a sacar esa nieve fría con aire caluroso de su cuarto, que nada de lo que pasaba tenía sentido. El muchacho abrió la boca para hablar y le dijo unas palabras :

Con esa imaginación que tú tienes y esas ganas
de comerte el mundo, es increíble que a veces no lo aprecies. 
Los pájaros cantan porque para ellos nunca cantan
la misma canción.
Te preocupas tanto de lo rutinario, de los problemas de la vida 
sin dejar que la vida misma los solucione. Si nieva un día en tu cuarto 
debes observar lo precioso que está el lugar antes de asustarse.
Lo mismo pasa en la realidad, si algo va mal párate a pensar lo bueno que tiene eso
y si no tiene nada, pasa. Así la rutina no será dura ni aburrida. 
Pierdes facultades, y eso no es culpa de la rutina, es culpa de la edad. 
De tu edad, de ti que permites que eso te cambie y te vuelva adulta.
Te haces mayor y no siempre vas a estar viajando con la mente,
pero sí cuando lo necesites.
Recuerda: La edad te puede deteriorar en tu aspecto, pero nunca en tu imaginación. 


La chica se quitó la mano de la barbilla y miró hacia atrás, su cuarto había vuelto a la normalidad pero ella ya se había preparado. 
Se frotó los ojos y volvió a ver su reflejo en el espejo seguía con ojeras y cara hinchada, pero con los ojos bien abiertos. Nada de lo que vio fue real, otra vez había vuelto a trasladarse y esta vez fue tan real que se lo creyó. 
Cuando fue a salir se paró justo donde el muchacho se había parado al pitar el coche y pudo ver al mismo pájaro de cabeza marrón y manchas blancas en las plumas, se puso a cantar. La chica siguió su camino con la cabeza alta y comprendiendo aquellas palabras que su mente le había dejado. Nada más llegar al paso de cebra un coche pitó, el semáforo estaba en rojo y los coche pasaban con mucha velocidad. Tuvo suerte porque no llegaron atropellarla, ese no era el momento de ponerse a viajar no lo necesitaba. ahora era cuando tenía que estar centrada en la vida real y rutinaria porque si algo por muy pequeño que sea de lo rutinario cambia, puede provocar grandes desastres o no ...

sábado, 24 de marzo de 2012

Cree que ... los auténticos soñadores pueden hacer lo más feo, lo más maravilloso.  Que lo pueden hacer de forma inversa también, para que en sus cuerpos recorran todos los sentimientos, para que sus bocas saboreen hasta la más misera conmoción.
Y encima del viejo baúl encontró un cuaderno azul lleno de palabras utópicas, en prosa y versos libres.
Uno que le llamó la atención fue el siguiente:

El cielo se encapota, 
las nubes salen, el tiempo cambia
y las estaciones están locas.
Las tormentas no son de agua, 
es de fuego que llora.
Nadie en sus casas entiende 
el motivo del cual esto cambia de la noche a la mañana.
Todo puede acabar en tragedia
o en una paz que el mundo aguanta
o en las miradas de aquellos que todo lo adelantan.
Apocalipsis en su ser,
en su alma negra sin conocer
y que en los sueños más queridos
guarda como el primer placer,
visto desde casa 
o de cualquier lugar,
sin que nadie halle 
su primer soñar.

Dice que lo escribió sobre la marcha, sin pararse a pensar en lo que escribía, sin pararse a contar las sílabas. Obviando su léxico y obviando todo, tan solo se dejó llevar por sus emociones y por lo que su cabeza veía en ese momento.



miércoles, 21 de marzo de 2012

Últimamente se detiene a pensar más las cosas. 
Últimamente se fija en los pequeños detalles. 
Aun así, sigue en la misma burbuja con las mismas dudas y las misma histeria se siempre. Lo bueno es que recordó el viejo olor a guardado,esas cosas antiguas que se guardan por años y al encontrarlas piensas:  Porque no lo habré utilizado más.
Como siempre digo, esta vida es muy rara, pero ... al pensar en lo que pienso me da motivos para ir descubriendo cada día un poco más.
Y sigo escribiendo que ahora recuerda llorar cuando la música le llena el cuerpo, de las noches con luces tenues y los puf por el sueño, que no se le olvide el té que solía tomar en esa vieja tetería y como echaba de menos una vida bohemia. 
Cada vez se alejaba más de ello como cuando destapas un perfume que poco a poco se va perdiendo su fragancia, pero que siempre queda en tu cabeza el olor. Es lo que le ocurrió, pasó por ese lado donde estaba el perfume y le vino un batallón de recuerdos. 
Es impresionante como podemos ver con la nariz. 
Ahora que recuerda eso y más, quiere hacer de su vida una historia que seguramente pocos la leerán, pero quien lo haga y consiga ver más allá de las letras un frondoso bosque donde estés tú leyendo esto, sabrás el significado de una verdadera imaginación, te darás cuenta de que podrás ver con la nariz, y que no se necesita de muchas cosas para ser feliz. Que a veces la vida es totalmente desastrosa, pero que hay cosas que valen la pena, la poesía, el arte, que no hay clases sociales, hay personas no convencionales que adoran la noche, que la música les llena. En definitiva que son bohemios.



AQUÍ HAY UNA FOTO, CREO QUE CADA PERSONA PUEDE VERLA, SI QUIERE.

sábado, 17 de marzo de 2012

Nunca te ha pasado que cuando haces algo mal, dices o piensas buscas el género de aquello y así poder echarle la culpa al mundo. Es extraño como nuestro mente juega con nuestros sentimientos. Sabemos que la culpa ha sido nuestra, pero queremos evadirnos de lo que hicimos, el error de esto es que siempre habrá algo que te recuerdo al pasado. ¿Por qué? 
Nuestros mayores temores nos persiguen de forma que quedamos desnudos ante el mundo.
Parpadeas varias veces y aprietas los ojos con fuerza para ver si ese sentimiento, si esa mala pasada se larga: ahí sigue estando. 
Las cosas ya no son como eran eh, el viento ya no sigue el recorrido a tu favor. ¿Por qué?
Desde luego algo falla en todo esto, intentas pasar, olvidar y buscas la solución mirándote al espejo. ¿Encontrarás la respuesta en él, mirándote a ti mismo? Bajas la mirada y la vuelvas alzar, pero solo estás tú con tu confusión. ¿Por qué? ¿Por qué no puedes dejar de sentir eso? 
La pregunta no es el por qué, por qué a ti, por qué sientes eso. No, las respuestas no se encuentran preguntando por qué.
Si te preguntas qué debo hacer para dejar de sentir eso, tu mente formulará y lo hará a tu favor. Desde un principio la mente ha buscado la manera de hacerte reaccionar que lo que hiciste está mal, pero que tiene solución, que esa mala sensación es la que te llevará hacer algo. 
¿Por qué a ti? Esa respuesta es demasiado fácil, el destino lo ha querido. El destino quiere que te lleves a la tumba todo el conocimiento y todas tus vivencias ,incluso las erróneas.
Y lo de dejar de sentir aquello es porque sabes que está mal y por parte es la que te impulsa a buscar una solución


Hay veces que las cosas no tienen un por qué, simplemente son y quien se atreva a preguntar, cargará consigo varios sentimientos de culpa aunque ... siempre habrá un qué debo.

domingo, 26 de febrero de 2012

Siempre voy segura de que tengo algo que contar, pero a la hora de hacerlo me quedo en blanco por unos segundos. Luego llega esa musa que te hace inspira y escribes, hablas o piensas como si se te fueran acabar las palabras. Finalmente te cansas de tu propia voz porque adoras el silencio, pero no quedarte con los pensamientos a solas;  sabes que en algún momento dirán algo que no te agrade  y odiarás los errores cometidos. Y luego te preguntas por qué, por qué preocuparse por algo que ya pasó, no tiene remedio y todo el mundo lo sabe solo que casi nadie sabe que puede obviar aquellos pensamientos, al menos yo no lo sé, pero no me obsesiono y cuando lo hago solo me apetece dormir, escuchar música y ponerme a dibujar o simplemente trasladarme a otros lugares que no tienen nombre, que deseo no ponerselo para que sea un misterio más y un motivo por el cual pensar en cómo llamarlo y así distanciarme de la realidad y olvidarme de aquello que me preocupaba. Por eso adoro las partes de la vida que te elevan , que no hacen daño y te dicen que tendrás lo que deseas aunque no sea verdad porque veas como lo veas siempre tienes aquello que deseaste, no como lo imaginaste pero de alguna forma u otra siendo a derechas o a izquierdas, torcidas o enderezadas, las tienes . Otra cosa es que no las veas y que no sepas como llevarlas.






viernes, 24 de febrero de 2012

Desde que era pequeña me gustaba redactar, crear cuentos, imaginarme en un bosque frondoso en el cual yo estaba leyendo y a la vez mirando al cielo deseando poder tocarlo. El inconveniente de eso era que tenía vértigo y la idea de las alturas me atemorizaba, hasta que por destino, si es así como quiero llamar a esa coincidencia, me subí a la torre más alta de aquellas casas del parque. Iba a tocar el cielo con mis manos y cuando lo iba a conseguir, desperté. Desde ese momento supe que ya no tenía miedo a las alturas, que ya no me rilarían las piernas cada vez que iba a tender la ropa, que podía asomarme al balcón sin que sintiera ese cosquilleo asqueroso dentro de la pierna derecha. Y podía seguir mi camino en ese sueño despierto, creando cuentos e imaginándome tocando el cielo , aun así la felicidad no es eterna y el sueño a veces se convierte en pesadilla.